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Aruba es una isla del Caribe situada a unos veinticinco kilómetros al norte de la península de Paraguaná, en Venezuela, y constituye un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos junto a Curazao, San Martín y los Países Bajos; su capital es Oranjestad y el punto más alto es el monte Jamanota, de apenas ciento ochenta y ocho metros, en un territorio llano, sin ríos y con clima semiárido tropical marítimo que regala temperaturas medias entre veintisiete y treinta y dos grados y más de trescientos días de sol al año, quedando fuera del cinturón de huracanes, lo que la convierte en destino estable todo el año. Habitada originalmente por indígenas caquetíos de la familia arahuaca, fue colonizada por España en mil cuatrocientos noventa y nueve y declarada junto a Bonaire y Curazao “islas inútiles” por carecer de oro, antes de pasar a manos neerlandesas en mil seiscientos treinta y seis; tras un breve control británico durante las guerras napoleónicas volvió al dominio holandés y, tras formar parte de las Antillas Neerlandesas, obtuvo su Status Aparte el uno de enero de mil novecientos ochenta y seis, manteniendo al Reino a cargo de defensa y relaciones exteriores mientras gestiona sus propias leyes, constitución y el florín arubiano como moneda. La población, de poco más de cien mil habitantes, es mestiza con raíces europeas, indígenas y africanas, y el multilingüismo es norma: se hablan papiamento y neerlandés como idiomas oficiales, además de inglés y español en la vida cotidiana. El turismo, que representa alrededor del setenta por ciento del PIB y atrae mayoritariamente visitantes de Estados Unidos, sustituyó al refinado de petróleo tras el cierre de la refinería Lago en mil novecientos ochenta y cinco y hoy se apoya en playas de arena blanca y aguas turquesas como Eagle Beach, reconocida internacionalmente por sus atardeceres y los árboles divi-divi inclinados por los vientos alisios, Palm Beach, animada y con deportes acuáticos, y Arashi Beach, ideal para nadar y hacer esnórquel, todas públicas y bien cuidadas. Más allá de la costa, el Parque Nacional Arikok cubre casi el veinte por ciento de la isla con paisajes áridos, cuevas con petroglifos como Fontein y formaciones rocosas como Ayo y Casibari, mientras la cultura vibra en el Carnaval, el Día de San Juan y la hospitalidad de una sociedad donde conviven más de noventa nacionalidades. La mejor época para minimizar lluvias va de febrero a julio, aunque incluso entre octubre y enero las precipitaciones son breves y el sol vuelve rápido, y la temporada baja entre mayo y noviembre ofrece menos afluencia y precios más bajos. En redes, la Aruba Tourism Authority refuerza esa imagen con clips que muestran “Today’s weather 86°” sobre arenas blancas y mar turquesa, y mensajes que invitan a respirar y relajarse en rincones como Arashi Beach
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